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Si bien es considerado un embarazo de riesgo, con los recaudos correspondientes y la ingesta periódica de ácido fólico contribuirás a transitar los nueve meses más saludables de tu vida.

La búsqueda del compañero perfecto, la consolidación laboral y el sueño del techo propio son apenas algunas de las tantas razones por las que, en la actualidad, muchas jóvenes deciden poner en pausa el proyecto de ser madres. Una encuesta realizada por FEM – que comprende mujeres desde los 25 a los 40 años de edad de la Capital Federal – así lo demuestra.

“Tengo 32, a esta edad mi suegra ya tenía cuatro hijos. Con mi pareja todavía preferimos seguir poniendo la energía en nuestra empresa” , asegura Carolina.

“No me torturo con el tema y tengo 35. Hasta que no aparezca el hombre que me de vuelta la cabeza, ni loca sueño con tener un bebé” , advierte Marisa E.

Está claro, para muchas la prioridad es otra. Pero, ¿qué sucede cuando el deseo de quedar embarazada se hace presente y se ha pasado la barrera de los 35?

En la mujer, desde la vida intrauterina, comienza una reducción sustancial de la reserva ovárica en términos de ovocitos. Desde el quinto mes de la vida intrauterina hasta el nacimiento, la gónada femenina pierde aproximadamente un 85% del contenido de ovocitos. Al momento del nacimiento, la niña presenta alrededor de 1.000.000 de folículos. Luego, estos mecanismos de apoptosis (muerte celular programada) se enlentecen, y a la edad de la menarca los ovarios contienen de 300 a 400.000 folículos. De éstos, no más de 400 ovularán durante la vida. A partir de la menarca, se pierden aproximadamente 1000 folículos por cada ciclo menstrual y luego de los 35 años, ésta pérdida se incrementa hasta su desaparición en la menopausia.

“La edad de plenitud biológica de la mujer sería la década de los ´20, con mejores índices de fertilidad y resultados obstétricos. Luego de la década de los 30´ comienzan cambios endócrinos y reproductivos. Este largo período se denomina transición a la menopausia, donde los cambios son inicialmente muy sutiles e imperceptibles.

Esto se refleja en la disminución de las tasas de fertilidad, en el aumento de abortos espontáneos, simultáneamente aumento de complicaciones obstétricas y perinatales”, explica el doctor Manuel Nölting, ginecólogo de planta de la División Ginecología y jefe de la sección Edocrinología Ginecológica del Hospital de Clínicas José de San Martín. Pero, con los cuidados pertinentes, es totalmente posible transitar un embarazo pleno y, luego, un parto soñado.

Ante la imposibilidad o la demora de poder concebir un hijo de manera natural, muchas parejas recurren a diversos métodos de fertilización. Los factores que inciden en un problema de fertilidad son estrés, ansiedad, mala alimentación, drogas, abortos recurrentes, ciclos irregulares, enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, asma, endometriosis, cigarrillo y, por supuesto, la edad. El momento con mayores probabilidades de concebir un bebé con problemas es al inicio de la etapa fértil, o sea en la pubertad; y después de los 35 0 37 años. Aquí el instinto de la naturaleza juega un papel fundamental para el freno y el descarte de los embriones anormales.

Baby plan. “En el caso de que la mujer no tenga antecedentes de malformaciones y esté programando un embarazo, debe ingerir acido fólico para prevenir defectos del tubo neural y disminuir las chances de parto prematuro y de bajo peso al nacer. Si la paciente sí posee antecedentes de malformaciones, la dosis recomendada será mayor.

Lo ideal es que comience con el tratamiento al menos un mes antes de la gestación”, sugiere el doctor Nölting.
Para el especialista, estas pacientes requieren una atención médica estricta. Tienen un riesgo mayor de presencia de patologías que se desarrollan durante el embarazo y hay mayor riesgo de tener un hijo con problemas.

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