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50 por ciento de las mujeres llegan a sufrir en alguna etapa de su vida cambios fibroquísticos en la mama, esto es, una alteración y crecimiento del tejido mamario

La mitad de las pacientes que se quejan de alguna molestia en los senos es por estos cambios fibroquísticos, ya que pese a no ser necesariamente tumor maligno, provocan dolor.

La causa es el desequilibrio entre los estrógenos y la progesterona. Las mujeres que tengan alteraciones menstruales, lo primero que deben hacer es controlar estas irregularidades, para que no se vayan acumulando, y lleguen a provocar los cambios fibroquísticos.   QUISTE[1]

Para evitar padecimientos en las mamas se recomienda no consumir café, refresco de cola, cacao, nueces, almendras, cacahuates, vino tinto, té verde y productos enlatados, los cuales contienen xantinas, sustancias fisiológicamente activas.

También deben incluir en la dieta diaria antioxidantes, los cuales están en alimentos con vitaminas E y C, verduras de hojas verdes y alimentos ricos en ácido fólico, además de realizar ejercicio de manera frecuente, ya que ayuda a reducir los riesgos.

Este padecimiento es la primera causa de consulta en la clínica, por lo que debe ser prevenido y tratado a tiempo, con el fin de que no provoque complicaciones, a pesar de que no significa el inicio de cáncer de mama.

El cáncer de mama no se desarrolla a partir de cambios fibroquísticos, pero diario fallece una mujer a causa de este cáncer, y las estadísticas señalan que una de cada 10 mujeres tiene riesgo de padecer esta enfermedad.

El cáncer de mama es multifactorial, e incluso las mujeres que lo llegan a padecer, hasta 50 por ciento, no tiene un solo elemento de riesgo, y menos a partir de cambios fibroquísticos.

El cáncer de mama se puede diagnosticar tempranamente mediante exámenes clínicos como mastografía, ultrasonido, resonancia magnética o biopsias, y se puede curar siempre y cuando tengamos un diagnóstico oportuno para ofrecer porcentajes de sobrevida global y curación.

En el caso de las mujeres mexicanas, entre los 45 y 55 años es la edad pico de incidencia de esta enfermedad.

A partir de los 12 años las mujeres deben realizarse autoexploraciones después de cada periodo menstrual. Entre los 38 y 39 años es necesario iniciar con mastografías periódicas, dependiendo de los antecedentes de cáncer en la familia.

Serìa de suma importancia el que las madres enseñen a sus hijas la cultura de la revisión periódica de la salud femenina.

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